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Consejo
Por qué no debe faltar una mecedora en la habitación de tu bebé

¿No te ha pasado que, acunando a tu bebé en brazos para que se duerma, te gustaría encontrar una manera más cómoda de conseguirlo? Son muchas horas de pie en la habitación de tu bebé, para que tu pareja no se despierte mientras os turnáis. Por suerte para vosotros, hay una solución más cómoda… ¡una mecedora!

 

29/08/2019

 

Lo creas o no, las mecedoras vuelven a estar de moda. Cambia tu percepción, si pensabas que solo era propio de casas antiguas o porches.

Alejándose de la nostalgia, es un mueble que evoca recuerdos entrañables, propios del vínculo entre una madre y sus pequeños, que pasa de generación y generación.

Es un mueble para disfrutar con tranquilidad momentos especiales como observar a tu bebé mientras duerme, escuchar el ritmo de su respiración serena, mientras sueña, u oler ese aroma único que desprende su cabecita.

 

Pero es que, además, se trata de un mueble especialmente práctico por varios motivos que te contamos a continuación.

 

Ventajas de una buena mecedora para el bebé

 

Una mecedora no es solo un mueble económico, al alcance de cualquiera que conozca las ventajas que esconde en su aparente sencillez.

En la habitación de un bebé, puede suponer una gran ayuda para ayudarle a dormir. A medida que nos cansamos de acunar, nuestro ritmo puede variar. Es algo que también sucede cuando cambiamos de postura o caminamos de un lado a otro. ¿A qué te suena?

Con una mecedora, sin embargo, el balanceo es más suave, más continuado y regular. Esto, como habrás imaginado favorece que el niño vaya relajándose. De esta manera, tu bebé estará más pendiente de su propia respiración y de los latidos de su pequeño corazón, que de tus movimientos.

 

Ventajas también para mamás y papás

 

No se puede cuidar a alguien, si no nos cuidamos antes nosotros mismos. El cansancio es una sensación que, de mil maneras, podemos trasladar a nuestro bebé.

Por ese motivo, las mecedoras son también extremadamente prácticas para los padres. Como hemos comentado, a medida que nos cansamos de balancear, se van cargando los músculos de nuestros brazos.

 

¡Y si solo fueran los brazos los que se cansan! De pasar tanto tiempo de pie, los mal llamados riñones, que en realidad son los músculos de la zona lumbar, suelen resentirse por la postura.

 

Otro tanto pasa con nuestros pies, cansados de deambular sin rumbo de un lado para otro, y siempre propensos—en la oscuridad de la habitación del bebé, o de toda la casa para no despertar a nuestra pareja—, a tropezar con cualquier esquina de mueble o juguete.

 

Por su forma, también posee una ventaja sobre otro tipo de sillas. Nos referimos a la forma de sus patas, que es ideal para levantarse a la hora de devolver al bebé a la cunita.

 

Por todos estos motivos, una mecedora en la habitación de tu bebé puede suponer un antes y un después para tu cuerpo, agarrotado por la rigidez postural. De esta manera, no solo pasaréis mejor esas horas de la noche; también os despertaréis más descansados, con el mejor humor que de ellos se desprende para toda la familia.

 

Por todos estos motivos, la adquisición de una mecedora es la perfecta combinación de estilo (clásico o como prefiráis tapizarla, acorde con vuestros gustos o la decoración de la habitación del bebé) y ventajas prácticas por la comodidad que supone para vosotros en el día a día, y durante esas largas pero entrañables noches junto a la nueva personita que ha pasado a formar parte de vuestras vidas.

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